Palco 5, butaca 2. Tocado y hundido.

Ella brillaba. Él la miró.

Allí empezaba la historia de amor.

Él sonrió. Ella le miró.

Sus miradas hablaban de poesía, de romances y sonetos.

Las cuerdas se habían vuelto locas.

Ella se puso nerviosa y sus ojitos brillaban. Parecían estrellitas alumbradas por la fuerza del corazón de él.

Compusieron juntos canciones de molinos y gigantes, caminaron sobre las aguas y el eco de sus melodías aún se escucha cerca del arroyo del Marchés, en lo alto de una peña en Los Montes de Toledo, donde en una tarde de invierno se sentaron y se curiosearon.

Contra todo pronóstico y bajo el sonido de un piano Él la tocó en Sol, ella le tocó en Re7;

La partitura tenía fecha de caducidad…

¿¿¿A quién se le ocurre tocar un Mi de miedo en lugar de un Mi de milagro????

Entonces fue cuando se acabó el concierto.

Suele pasar cuando una se enamora de un instrumento.

“Una bonita historia de amor entre la chica del palco lateral y un contrabajo”

4 responses to “Palco 5, butaca 2. Tocado y hundido.

  1. Yo llevo enamorado del contrabajo y sus amigos desde que me hablaron por primera vez. Me ha encantado.

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